Hoy no puedo dejar de escribir y declinar ante la Resistencia. Sé que busco la revelación de la palabra y ¡a la chingada! si suena pretencioso. Niego “La Academia” por brillar en inutilidad y asco, yo busco la gema de lo auténtico que quizá a nadie le importa. Busco esa profecía que surge mientras miro el segundero del microondas, la frase hermosa que resulta al descansar en el escusado, los libros que leo mientras duermo y la poesía que vive mientras al día muero
Leemos porqué estamos desahuciados, hambrientos del otro, del yo transfigurado y bebemos ansiosos ese arte porqué el mundo no basta. Ese libro es la indulgencia, el voto de silencio, la muerte taciturna y la metamorfosis de las moscas. Somos esa lectura de coitos interruptus. Somos muerte y llaga.
A lo lejos debe de estar la palabra y yo la busco, con desenfreno, con profunda tristeza.
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